
El Banco Central Europeo (BCE) se conjura para que lo que hizo tambalear al mundo entero en 2008 no vuelva a
suceder. El supervisor lanzará próximamente una revisión, en todas las entidades bajo su jurisdicción, de los criterios
de concesión y los precios de las hipotecas. Todo ello en plena guerra hipotecaria en el sector –que ya ha sido criticada
por los primeros espadas de algunos bancos– y en un momento en el que el precio de la vivienda no deja de subir en
países europeos como España, lo que ha dificultado el acceso de los jóvenes a la misma.
Las entidades en las que el BCE detecte debilidades pueden enfrentarse a apercibimientos e incluso a multas o
requerimientos de capital más altos de lo previsto. Vigilar la concesión de crédito para evitar que los préstamos
firmados hoy puedan elevar las cifras de morosidad del futuro es una de las prioridades que el BCE se fijó para el bienio
entre 2026 y 2028.
En un documento oficial establece como objetivo que los bancos establezcan y mantengan “criterios crediticios
sólidos y precios basados en el riesgo”. España es uno de los mercados en el que los tipos de interés aplicados a los
préstamos hipotecarios son más bajos de toda Europa.
En este mismo documento, el BCE anuncia que realizará lo que en el argot se llama una “revisión temática” de los
estándares de concesión de crédito y cómo las entidades plantean mitigar las posibles pérdidas futuras. Una revisión
temática supone que esta institución evalúa la información que dispone sobre este asunto y, si lo necesita, requiere
información extra a los bancos. Es, en principio, un análisis de datos y no tanto una inspección como tal. La idea es
monitorizar que los bancos no bajan la guardia cuando se concede crédito nuevo y que están realmente haciendo
análisis que tengan en cuenta los riesgos del entorno, especialmente por la posibilidad de que la situación económica
se deteriore por el contexto global.
FUENTE PERIODÍSTICA: CINCO DÍAS